Foto: Ariel López

Adolescentes fuera de la escuela: cifras de la exclusión

El informe de Unicef Subsanar la promesa incumplida de la educación para todos – Conclusiones de la Iniciativa Global por los Niños Fuera de la Escuela” señala que 2,8 millones de adolescentes en edad de cursar el primer ciclo de la secundaria se encuentran fuera de la escuela en América Latina y el Caribe,  además de 6,4 millones que están en la educación secundaria baja en riesgo grave de abandonarla.

Adolescentes y jóvenes indígenas, afrodescendientes, con discapacidades, que pertenecen a las capas más pobres y que trabajan o viven en zonas rurales son las/los que tienen mayor riesgo de exclusión o rezago escolar.

La publicación Adolescentes y jóvenes fuera de la escuela – las demandas para una enseñanza secundaria garante de derechos en América Latina y el Caribe, desarrollada por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), con el apoyo de Unicef, exhibe algunos datos que destacamos. El documento señala las barreras al sistema educativo que operan en los ámbitos económicos, socioculturales, pedagógicos, políticos y organizacionales. A su vez, se muestra cómo los distintos factores de discriminación muchas veces se cruzan con normas y prácticas que fortalecen las desigualdades y afectan a estos grupos. Para conocer la íntegra esta publicación, cliquea aquí.

Algunas cifras:

  • Entre los 13 y 14, una/o de cada seis jóvenes no asiste a la escuela. De este grupo, la mayoría asistió pero abandonó definitivamente el sistema educativo. Esta situación se va empeorando progresivamente en edades superiores.
  • En la región subsisten las brechas en el número de matrículas en la secundaria según el nivel socioeconómico de los hogares. De acuerdo a los datos de la Cepal sobre la región, en 2012, el 80,3% de las y los adolescentes en edad escolar de la capa de ingresos más altos de la población asistían a este nivel de enseñanza, mientras solo un 57% de los de la capa de ingresos más bajos asistía.
  • Las estadísticas permiten establecer un vínculo entre la condición de trabajo adolescente y la asistencia a la escuela. En Colombia y México, por ejemplo, la tasa de asistencia de las/os estudiantes entre 12 y 14 años que trabajan es menor que la de las y los que no trabajan. Uno/a de cada tres adolescentes y jóvenes trabajadoras/es no asiste a la escuela, indicando que la condición laboral en estos países implica mayor riesgo de abandono escolar.
  • En la mayoría de los países de la región, más del 40% de la población indígena en edad de asistir a la secundaria (12 a 17 años) estaba fuera de escuela.
  • El período de asistencia a la escuela de las personas con discapacidad de 13 a 18 años presenta grandes disparidades de acuerdo con el país y el tipo de discapacidad. El promedio en 2011 era de no más de tres años de estudio en América Latina, y sólo algo superior en los países del Caribe de habla inglesa.
  • Una/o de cada tres estudiantes de 12 a 14 años que viven en zonas rurales tiene dos o más años de rezago, es decir que es muy probable que se encuentre cursando la primaria en vez de estar en la secundaria baja.
  • El rezago escolar es uno de los indicadores de la exclusión social y de los efectos del racismo en las poblaciones afrodescendientes. En Colombia y en Brasil, por ejemplo, la población afrodescendiente presenta niveles de rezago mucho más grandes que el total del país. En Colombia, se comprueba una tendencia al abandono mucho más marcada en la población afrodescendiente: de cada 100 afrodescendientes que a los 9 años asisten a la escuela, quedan 62 a la edad de 15. En Brasil, la tendencia es la misma pero no tan marcada: de cada 100 estudiantes afrodescendientes de 9 años, permanecen 85 a los 15 años.
  • Un estudio de Unicef y Cepal muestra que, a partir de la década de los 80, los promedios de participación de las mujeres en la educación secundaria en América Latina y el Caribe empezaron a superar la de los varones (el 93% respecto del 86%). A pesar de este panorama regional favorable a las mujeres, el análisis desagregado de las cifras por país revela un escenario heterogéneo y complejo. En la mayoría de los países, las mujeres provenientes de hogares de bajos ingresos, que residen en zonas rurales o pertenecen a pueblos indígenas o afrodescendientes, todavía se encuentran relegadas en el sistema educativo.

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