Foto: Pablo Venegas

Permanencia y acceso a la educación de calidad están entre las principales brechas para la juventud

En los últimos 20 años, América Latina ha mostrado un gran avance en la proporción de jóvenes que finalizan algún ciclo educativo completo. A pesar de los avances en la cobertura educativa, el principal desafío para la juventud latinoamericana es permanecer en la escuela y lograr culminar el ciclo educativo con acceso a una enseñanza de calidad. De acuerdo con el estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “Panorama Social de América Latina 2014”, el 41% de los jóvenes de 15 a 19 años no concluyeron el ciclo secundario en 2012.

Según el estudio, el porcentaje de jóvenes de 15 a 19 años que concluyó la educación primaria pasó del 60% en 1990 al 94% en 2012. Igualmente, en ese mismo período, el porcentaje de jóvenes que concluyeron el ciclo secundario pasó del 26% al 59%. Sin embargo, la tasa de conclusión de la educación terciaria es todavía muy baja y, en promedio, solo el 10% de las y los jóvenes han logrado finalizar este ciclo.

“En muchos países, el principal problema ya no estriba en la exclusión del sistema educativo, sino en una segmentación socioeducacional asociada a una inclusión diferencial, en que quienes viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad tienen menos oportunidades de permanecer el tiempo necesario en la institución de enseñanza para culminar el ciclo educativo y tener un nivel adecuado de aprendizajes. (…) Se hace necesario diseñar estrategias flexibles que posibiliten a todos los grupos juveniles seguir procesos de formación que no necesariamente sean lineales ni estén exclusivamente concentrados en el sistema formal, pero que brinden herramientas y formen capacidades de aprendizaje para toda la vida, además de facilitar la inserción en el mundo laboral”, afirma el documento.

La publicación alerta también que las y los jóvenes sufren mayores tasas de desempleo y menor protección social que los adultos. Además, están entre las principales víctimas de los homicidios en América Latina y el Caribe, donde se concentran siete de los 14 países más violentos del mundo.

El documento “Panorama Social de América Latina 2014” presenta las mediciones de la CEPAL de la pobreza por ingresos y la analiza desde una perspectiva multidimensional que abarca cinco ámbitos: la vivienda, los servicios básicos, la educación, el empleo y la protección social, y el estándar de vida (referido a los ingresos monetarios y la posesión de bienes duraderos). Se considera que una persona es pobre si tiene varias privaciones simultáneamente en estas dimensiones. De acuerdo con el estudio, se estancó la reducción de la pobreza en la mayoría de los países de América Latina desde 2012, afectando al 28% de la población (167 millones de personas) en 2014.

Lee el documento aquí. (http://repositorio.cepal.org/handle/11362/37626)

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