Foto: Jaime Herrera Espinoza

40 países inician procesos de protección de escuelas y universidades durante conflictos

El pasado 29 de mayo, 40 países se sumaron a una declaración internacional por escuelas seguras, que los compromete a proteger la educación de los ataques. En situaciones de conflicto, los ataques generalizados contra escuelas y universidades, sus estudiantes y funcionarias/os, así como el uso de los edificios escolares por grupos armados, han negado el derecho a la educación a miles de personas con resultados devastadores para los individuos y sus comunidades, según la Coalición Mundial para la Protección de la Educación de Ataques (GCPEA, por su acrónimo en inglés). De América Latina y el Caribe, firmaron el compromiso Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Jamaica, Panamá y Uruguay.

La Declaración fue adoptada en una reunión organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, en Oslo. La Declaración es el resultado de un proceso iniciado por la Coalición en 2012, y dirigida por los gobiernos de Noruega y Argentina desde 2014.

«Los ataques dirigidos a la educación están robando de una generación la oportunidad de desarrollar todo su potencial, con un costo social enorme a largo plazo», dijo Diya Nijhowne, director de la Coalición. «Los países que adoptaron la Declaración se comprometen a tomar medidas concretas para proteger las y los estudiantes y su educación en tiempos de conflicto».

Al unirse a la Declaración que exhorta  los grupos armados a evitar el uso de los edificios educativos o hacerlos blanco de su ataque, los países se comprometen también a respaldar y utilizar las nuevas Directrices para la Protección de Escuelas y Universidades del uso militar durante los conflictos armados. La Declaración también demanda que los países registren las víctimas de los ataques a la educación, les den asistencia y apoyen los programas humanitarios que promuevan la continuidad de la educación durante los conflictos armados.

Cuando las fuerzas armadas utilizan las escuelas y universidades como bases militares y cuarteles, depósitos de armas, campos de entrenamiento, o centros de detención, no sólo expulsan a los estudiantes del centro educativo, sino que también se corre el riesgo de hacer que esos edificios se conviertan en un objetivo militar, dijo la Coalición. A menudo, las fuerzas armadas no reconocen los costos inmediatos o de largo plazo del uso militar de las escuelas. Mediante el uso de las Directrices, los países ayudan a proteger a sus niñas y niños, sus sistemas educativos, y en última instancia sus sociedades.

Las directrices están concebidas para aplicarse a los grupos armados no estatales, y a las fuerzas armadas gubernamentales. En noviembre de 2014, las Directrices fueron presentadas para su discusión en una reunión de representantes de 35 grupos armados no estatales de 14 países, organizada por Geneva Call, una organización que se dedica a convencer a grupos armados no estatales a respetar las normas humanitarias internacionales. En una declaración adoptada al término de la reunión, los grupos armados no estatales dijeron que tomarían las directrices en consideración y expresaron que los grupos armados no estatales se han reconocido como parte interesada en el esfuerzo de protección de las y los estudiantes y su educación.

En un estudio reciente, la Coalición encontró que las escuelas y universidades han sido utilizadas con fines militares por las fuerzas gubernamentales y los grupos armados no estatales en 26 países desde 2005 – en la mayoría de los países había un conflicto armado durante este período. En un estudio anterior, Education under Attack 2014, la Coalición comprobó un patrón sistemático de ataques a la educación en 30 países de todo el mundo entre 2009 y 2013.

Entre los presentes en el evento de Oslo, estuvo Ziauddin Yousafzai, asesor especial de la ONU sobre la educación global, y padre y maestro de Malala Yousafzai, la estudiante paquistaní y activista por el derecho a la educación herida por un disparo de los talibanes paquistaníes, y que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014. Él felicitó a los países que asistieron a la conferencia por estar llenos de la esperanza que genera la educación en vez de la falta de esperanza, consecuencia de la violencia.

Los países que firman la Declaración ven el documento como el inicio de un proceso de fortalecimiento de la protección de la educación y se han comprometido a reunirse regularmente para revisar el avance de este acuerdo. El grupo dijo que la Declaración todavía está abierta a los países que aún no se han sumado.

«Pese a que las directrices son flexibles, algunos países se han preocupado por la posibilidad  de tener limitaciones en sus fuerzas armadas», dijo Nijhowne. «Pero los países que apoyan la Declaración por Escuelas Seguras están aclarando que la protección de la educación es una prioridad y se iniciará así un trabajo para pasar de las palabras a la acción.»

Fuente: GCPEA

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