Foto: Campaña Peruana por el Derecho a la Educación

Organizaciones de la sociedad civil: «Valorar la diferencia pasa por repensar globalmente la propuesta educativa en su cultura, política y práctica»

Grupo de organizaciones de la sociedad civil que trabajan temas de niñez, inclusión y discapacidad, miembros de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), en Asunción, Paraguay.

¿En su país el derecho a la educación se cumple para todos y todas? ¿Por qué?
“Al hablar de inclusión educativa partimos de la idea de que la educación es un derecho, y que tiene que ser inclusiva, es decir, poder atender a la diversidad, y reducir los niveles de deserción y falta de acceso al sistema educativo. ‘El propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema, sino como un desafío y una oportunidadpara enriquecer las formas de enseñar y aprender’ (Unesco, 2005)” (1) .
Con la promulgación de la Ley General de Educación Inclusiva en el 2013 se garantiza en el Paraguay el derecho a la educación inclusiva; sin embargo el proceso de aplicación de la ley y su reglamentación requieren amplios planes que hagan realidad esta ley. Se puede decir que existe la inclusión de la discapacidad en la educación, pero no están incluidas las consultas a los sectores de diversidad, por lo que existen muchas barreras de todo tipo en la inclusión de las personas con discapacidad. No existe un plan para la eliminación de barreras para las personas con discapacidad (arquitectónica, programática, metodológica, instrumental, actitudinal, comunicacional, y financiera). Existe una confusión conceptual en cuanto a discapacidad e inclusión.
El país no cuenta con un censo oficial, por lo que los indicadores para incorporar a un niño o una niña con discapacidad en las escuelas no existen. Tampoco existen estrategias para la retención de niñas, niños y adolescentes con discapacidad en el sistema educativo. La mayoría de las veces los niños y las niñas con discapacidad, además de estar dentro de un sistema educativo, también están dentro de un programa de terapéutico lo cual se debe tener en cuenta.
Existe poca inversión en niñez, y especialmente en la niñez con discapacidad (teniendo en cuenta la diversidad de discapacidad). Muchas de las respuestas de educación no están articuladas con la realidad colectiva de la comunidad y además estos procesos de inclusión presentan una visión adultocentrista de la temática, excluyendo totalmente la participación de niñas, niños y adolescentes.
(1) “A incluir, se aprende incluyendo”. Experiencias de inclusión educativa de niños, niñas y adolescentes con discapacidad neuromusculoesquelética. Publicación de la Fundación Teletón, Asunción, 2014.

¿Usted siente que el sistema educativo de su país valora la diferencia y la diversidad cultural?
Es un proceso que se está iniciando, pero falta mucho, e implica cambios paradigmáticos profundos. Lo importante es que el tema de la educación inclusiva está en la agenda nacional, pero valorar la diferencia y diversidad cultural no pasa solo por aceptar personas con discapacidad u otra condición “diferente” en las escuelas, pasa por repensar globalmente la propuesta educativa en su cultura, política y práctica.
Valorar el cambio en programas, diseños curriculares y pedagógicos, modos de evaluación y promoción desde una mirada totalmente diferente a la actual, donde realmente se promueva la diferencia como valor y no la normalización (dar a todas las personas lo mismo, de misma forma, esperando los mismos resultados) de la propuesta educativa como regla.

¿Qué significa educación inclusiva para usted?
Educación inclusiva, en sus diversas modalidades, es la posibilidad de que todos y todas los ciudadanos, sin importar su condición, accedan a sus derechos a la educación, en igualdad de condiciones; favoreciendo el desarrollo del potencial único de cada persona y valorando la diversidad como riqueza de la sociedad.
“La escuela inclusiva se construye participativamente con todos los actores de la comunidad educativa. Es necesario que todos tengan una actitud positiva hacia la inclusión, ya que la misma posibilita que las personas accedan a un derecho y sean parte de la comunidad. Es decir, pertenecer a un ámbito social, cultural y relacional.”(2)
(2) “A incluir, se aprende incluyendo”. Experiencias de inclusión educativa de niños, niñas y adolescentes con discapacidad neuromusculoesquelética. Publicación de la Fundación Teletón, Asunción, 2014.

¿Qué hay que cambiar para que la educación inclusiva se cumpla efectivamente en su país?
Lo primero y principal es designar presupuesto adecuado. Es necesario generar políticas, culturas y prácticas transversales a todos los organismos, sistemas gubernamentales, no gubernamentales y ciudadanía en general sobre el tema, y que se realicen de forma participativa. Mientras solo se le responsabilice a un organismo (Dirección General de Educación Inclusiva del MEC) de la concreción de la inclusión en la educación, los pasos no podrán ser significativos.
Todo plan, además de estar acompañado del presupuesto, debe contar con el soporte técnico necesario para hacerlo realidad, y la educación no ocupa aún un lugar protagónico en la agenda del Estado.

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Inversión, participación y políticas públicas.

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